jueves, 1 de enero de 2015

EL GRAN INCENDIO DE LONDRES DE 1666.





Nostradamus
Le sang de juste à Londres fera faulte
Brusles par fouldres de vint trois les six;
La dame antique cherra de place haute,
Des mesme secte plusiers seront occis.

La sangre de los justos será reclamada en Londres
quemados por el fuego en el año 66,
la vieja dama* caerá de su elevado puesto
muchos de la misma secta morirán.


Centuria 2ª, cuarteta 51. Nostradamus.

* Old Dame era el barrio donde se encontraba la antigua Catedral de San Pablo, destruida en el incendio.


Reconozco que comenzar una entrada con semejante cuarteta de Nostradamus es de un sensacionalismo indigno de personas mínimamente cultas; pero es que en este caso viene que ni pintado. Por lo general, conocer los acontecimientos que han rodeado a un hecho histórico es comprender buena parte del mismo; y el incendio de Londres de 1666, que destruyó dos terceras partes de la ciudad, obligando a reconstruirla, avivó en sumo grado el interés por la geometría, la arquitectura, la Masonería y el Templo del Rey Salomón entre la clase intelectual de la época en que la Gran Logia de Londres y Westminster sería fundada.





Sir Isaac Newton
La tienda de Freemasons Hall, sin ser muy grande, es desde luego más amplia de lo que se aprecia en la foto. Suele ser el mejor sitio para ir a comprar las últimas publicaciones de libros sobre Masonería, y entre ellos siempre hay unos cuantos libros sobre dos personajes cuyo papel dentro de la Orden masónica es poco menos que inexistente. De hecho uno ni siquiera era Masón: se trata de monografías sobre Sir Isaac Newton y Sir Christopher Wren. Durante los años en que se fraguó la Masonería Moderna, la colosal figura científica que fue Sir Isaac Newton presidió una institución tan íntimamente relacionada con la Masonería londinense como es la Royal Society. Fue nombrado presidente de la misma en 1703, y permaneció como cabeza de la misma hasta su muerte en el día de Navidad de 1742. 

Sir Christopher Wren
Por su parte, Sir Christopher Wren fue el arquitecto al que la Corona encomendó reconstruir la ciudad de Londres tras el incendio, nombrándole Superintendente de Trabajos, y aparte de dirigir la reconstrucción de la ciudad, fue responsable directo de la reedificación de 51 iglesias y, sobre todo, de la Catedral de San Pablo, cuyas obras comenzaron en 1675 y se prolongaron hasta 1720. La razón por la que estos dos personajes gozan de tanto protagonismo entre la literatura masónica es sencilla: comprenderles a ellos supone comprender en buena medida la mentalidad que movía a los Masones Modernos que fundarían la Gran Logia de 1717.


EL INCENDIO

Destrucción causada por el incendio del 2 al 5 de Septiembre de 1666. En el recuadro
pequeño,  los incendios provocados por los bombardeos alemanes durante la Segunda
Guerra Mundial. La línea marcada como "London Wall" es la muralla romana de la
antigua Londinium, lo que hoy en día conocemos como la "City".

El incendio se inició cerca del Puente de Londres, en la Callejuela del Pudding ("Pudding Lane") hacia la medianoche del 2 de Septiembre de 1666. Aunque el panadero Thomas Farriner sostuvo que había apagado bien el horno antes de acostarse, hoy se da por sentado que hubieron de ser las brasas de su horno las que comenzaron el fuego. La familia Farriner fue despertada por el humo, huyeron por la ventana a un tejado cercano y dieron la alarma. Al cabo de 18 horas, la propia convección del aire caliente provocó una serie de ráfagas de aire entre los edificios que aportaron oxígeno a la base del incendio, provocando una gigantesca tormenta ígnea. Otra razón por la que el incendio fue tan destructivo es que el Alcalde de Londres, Sir Thomas Bloodworth, impidió a los bomberos utilizar el sistema que empleaban habitualmente: crear cortafuegos a base de derrumbar edificios. Bloodworth sabía que la mayor parte de los habitantes de Londres no eran propietarios sino inquilinos, y autorizar derrumbes sistemáticos habría provocado una gran cantidad de desaparecidos no censados.

Monumento al Incendio de Londres
A pesar de la enorme destrucción, la mortalidad a la que hace referencia Nostradamus no fue tal. Fueron escasas las muertes registradas, y a pesar de que las muertes de menesterosos no solían contabilizarse, los historiadores coinciden en que fueron pocas. En las colinas de alrededor, y al sur del Támesis, se hacinaron más 200.000 personas sin hogar. De hecho, el incendio tuvo un efecto colateral positivo: en 1665 Londres había sufrido una plaga que había hecho perecer a más de 80.000 personas. Al incendiarse un área tan grande de una zona plagada de ratas y suciedad, la epidemia concluyó.




Perspectiva del incendio desde el sur del Támesis.



WREN REGRESA DE PARÍS

En 1665, para escapar de la epidemia de peste que asolaba Londres, Wren se trasladó a París. Allí pudo conocer a dos hombres a los que admiraba profundamente: Bernini y Le Nôtre. Bernini había sido contratado por Luis XIV para diseñar la nueva fachada del Palacio del Louvre. Por su parte, Le Nôtre estaba enfrascado en la labor de rediseñar la ciudad de París, a la que quería transformar en un gigantesco mandala tan hermético como monárquico. Sin embargo, no había pasado un año cuando Wren regresó a Londres. El incendio de Londres era el sueño de todo arquitecto: una de las ciudades más grandes de Europa debía ser reconstruida casi en su totalidad, y no había pasado más que una semana cuando Christopher Wren se presentó ante Carlos II para plantearle su proyecto de reconstrucción de Londres, que estaría destinado a hacer de la capital inglesa una Nueva Jerusalén capaz de competir con al Ciudad de la Luz en que París se estaba convirtiendo.

Estos son los dos principales proyectos que se presentaron a la Corona: el Wren, que intentaba hacer de Londres una ciudad conforme a complejas reglas geométricas que reflejarían el concepto de "Como arriba, así es abajo", y el de John Evelyn, quien deseaba hacer de la City un gigantesco Árbol Sefirótico basado en el simbolismo del número 12.



Propuesta de Sir Christopher Wren para la reconstrucción de Londres.


Propuesta de John Evelyn para la reconstrucción de Londres.


LA CATEDRAL DE SAN PABLO


Como hemos dicho, hubo que reconstruir 51 iglesias, pero sobre todo, hubo que reedificar la Catedral de San Pablo, que sería el omfalos de esta Nueva Jerusalén. Ello es especialmente apreciable cuando vemos los planos originales de Wren para San pablo, que son distintos de la edificación que finalmente se levantó. Si superponemos el Árbol de la Vida al mapa de Evelyn, nos damos cuenta de la Catedral de San Pablo ocupa el lugar de Tiféret, la Belleza o Equilibrio.

Un detalle muy significativo que suele obviarse es el nombre de la taberna que había enfrente de los cimientos de la Catedral de San Pablo, y nos hace percatarnos hasta qué punto el origen de los Modernos está relacionado con la élite intelectual encargada de la reconstrucción de la Catedral de San Pablo. La taberna situada enfrente de las obras y a la que los arquitectos de la catedral iban a refrescarse no era otra que The Goose and the Gridiron Ale-house, Cervecería del Ganso y la Parrilla.






LA LLEGADA DE LOS HANNOVER (Y LA DINASTÍA DAVÍDICA)

Jorge III, primer Rey de la casa
de Hannover nacido en Inglaterra
y con el inglés como lengua materna.
Por si el TRS y la Nueva Jerusalén no fuese un tema lo suficientemente de moda, con la llegada de los Hannover llegó a adquirir un marcado carácter político. Todos hemos escuchado las leyendas de que María Magdalena llegó al sur de Francia con la hija de Jesús, Sara, la cual dio lugar a la Dinastía Merovingia. Obviamente esto tenía un claro sesgo político. Pero por increíble que nos pueda parecer, los Hannover, recién llegados al trono de Inglaterra en 1714, también reclamaban su ascendencia davídica, y por ello fomentaron mucho el mito de la Nueva Jerusalén, ciudad en la que reinarían un monarca de apellidos alemanes pero que entroncaba con la Dinastía de David. Puede consultarse la presunta genealogía íntegra desde David a Jorge III clicando en la imagen de la Casa de Windsor:




El Rey David, indudable
antepasado de la dinastía
de los Hannover.
Esto provocó que se identificase todo lo referente al TRS con la condición de buen súbdito hannoveriano. Obviamente, nadie a esas alturas se iba a creer realmente que la nueva dinastía tuviese sangre davídica, pero sin duda el interés por el TRS se convirtió en políticamente correcto. Y, como veremos, esto provocaría que el Rito de los Modernos en Inglaterra se potenciasen aún más los elementos salomónicos, mientras que por el contrario apenas aparecen en los rituales franceses. Además, las ingentes obras llevadas a cabo en Londres había provocado una llegada masiva de masones operativos, oficio que era bien mirado, y era poco menos que inevitable que cualquier persona mínimamente culta tuviese ciertos conocimientos, aunque fuesen rudimentarios, de cantería, y también del simbolismo masónico.





EL SEGUNDO GRADO

Ya hemos comentado en alguna entrada anterior del blog que el Segundo Grado de la Masonería fue el último en crearse. Todas los avances que se realizaron acerca de la Muerte Simbólica se realizaron en el Grado de Compañero, pero ese Grado es el que actualmente denominamos Grado de Maestro, y en realidad el Segundo Grado actual es más bien una escisión del Primero.

En un sistema iniciático, y dentro de la simplificación que implica delimitar este tipo de realidades, hay tres fases, que en Masonería representamos por los tres Grados Simbólicos: Purificación externa (Aprendiz), Purificación Interna (Compañero) y Muerte Simbólica (Maestro). Si nos fijamos, encontramos que han habido tres modelos de Grado de Compañero:

1) El Antiguo, basado en la purificación espiritual, en este caso plasmada en las leyendas de Josué y Jefté.

2) El Moderno continental: como el Segundo Grado se desarrolla ya en el Siglo XVIII, los ritos franceses desarrollarán un Segundo Grado muy distinto del de los Antiguos pero también en parte del de los Modernos. En el caso francés el Grado de Compañero será ocupado por las enseñanzas extraídas de las Lecturas prestonianas referentes a las Artes Liberales, órdenes arquitectónicos, etc., elementos que originalmente aparecen también en el Primer Grado inglés, pero el TRS tendrá un papel un tanto marginal. En cierto modo, la razón de ser del Grado será recuperada cuando Willermoz, Saint Martin y Pasqually creen el Rito Escocés Rectificado, en que devolverán el Segundo Grado a su significado original con la sucesión de viajes en que se va renunciando a distintos metales.

3) El Moderno inglés: el hecho de que la reconstrucción de Londres y el TRS fuesen los temas de moda entre la élite intelectual inglesa provocó que el Segundo Grado de los Modernos se plagase de referencias al mismo. Cierto que estas referencias aparecen en documentos más antiguos, pero no de manera tan omnipresente, ni monopolizando el Grado. El Segundo Grado que aparece en The Three Distinct Knocks está centrado exclusivamente en el TRS, y este será su tema central hasta la Unión de 1813, donde se compaginará con las leyenda de Josué y Jefté. Si recordamos el Segundo Grado del Rito de Emulación, la parte dramatizada está basada en el mito de Josué deteniendo el sol, mientras que, una vez que vuelve el Candidato debidamente vestido, los visitantes se reúnen en torno al Tablero de Trazo para escuchar la explicación del tablero, que mezcla el TRS con el mito de Jefté.


Cuando el Templo de Jerusalén fue concluido por el Rey Salomón, su suntuosidad y esplendor fue objeto de admiración por parte de las naciones circundantes, y su fama se extendió hasta lo más lejano del mundo entonces conocido. Sin embargo, en este magnífico edificio no había nada que fuese más extraordinario o que particularmente atrajera más la atención que las dos grandes Columnas situadas en su pórtico o entrada. La altura de estas Columas era de diecisiete codos y medio cada una, su contorno era de doce codos, su diámetro de cuatro. Eran huecas, para servir mejor como archivo de la Masonería, puesto que dentro de ellas eran depositados los rollos fundacionales...
Ritual de Emulación

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