domingo, 17 de noviembre de 2013

LA GÉNESIS DEL SEGUNDO GRADO.

Victoria de Josué sobre los amonitas, por Nicolas Poussin, 1626.

El grado de Compañero, tal y como lo conocemos hoy en día, es una creación relativamente tardía de los masones especulativos. Inicialmente sólo existían dos grados, que eran el de Aprendiz Entrado y Compañero, siendo este último el que actualmente conocemos como Maestro Masón.

El paso del sistema de dos grados al sistema de tres tuvo lugar hacia 1725. Tras su fundación en 1717, la Gran Logia de Londres y Westminster recibió numerosas peticiones de logias que deseaban afiliarse. Sin embargo, esta primera Gran Logia no estaba preparada para el rápido crecimiento que experimentaría, lo que provocó una situación un tanto peculiar. Con el fin de mantener el control sobre quién se convertía en Compañero (Maestro) dentro de su obediencia, la Gran Logia puso como requisito a las nuevas logias que se incorporaban que la ceremonia de Pase al grado de Compañero únicamente se celebrase en Gran Logia, con lo que esta monopolizaba el grado. Sin embargo, el rápido crecimiento de la obediencia provocó que no solo las logias periféricas, sino incluso las propias logias londinenses, no pudiesen nombrar sus oficiales, dado que para ocupar estos cargos en una logia los estatutos establecían que se debía ostentar el grado de Compañero (Maestro). Para solucionar este problema, las logias comenzaron a crear Compañeros virtuales, en un grado cuyo contenido provenía inicialmente del grado de Aprendiz Entrado, pero sin tocar el Levantamiento del Maestro por intentar respetar el deseo de la Gran Logia en la medida de lo posible. De este modo el Primer Grado se vio escindido en dos, y el Levantamiento del Maestro quedó definitivamente establecido como Tercer Grado.

Fruto de la aparición inesperada de este nuevo Segundo Grado sucederá en la masonería algo sorprendente y anómalo por completo. El proceso natural de creación de un grado consiste en tener primero algo que contar o transmitir, y a continuación buscar un relato alegórico que nos sirva para hacerlo, relato en torno al cual se construirá toda la simbología del grado. Sin embargo, con la aparición del actual Segundo Grado, la masonería se había encontrado de repente con un grado que adolecía de falta de contenido, pues la razón de su creación no había sido ofrecer un cauce simbólico a las enseñanzas de la Iniciación, sino solucionar un problema administrativo. Se había creado un vacío en el seno de la estructura simbólica que, de forma natural, los masones tenderían a rellenar.

Dado que el Segundo Grado se irá configurando durante el siglo XVIII, las diferencias entre los ritos británicos y franceses será notable, pues Francia será ajena a las motivaciones de los masones británicos y a la evolución del grado en las Islas Británicas.

En Francia, en el Rito Francés o Moderno, y también en el R.E.A.A., creado a partir del Rito Francés, el Segundo Grado permanecerá prácticamente idéntico a como fue concebido originalmente en Inglaterra, es decir, como una segunda parte del Primer Grado. De ahí la gran semejanza entre ambos grados tanto a nivel ritual como en el Tablero de Trazo.

Propuesta de John Evelyn para la reconstrucción de Londres, a semejanza del árbol sefirótico.


En el caso de los Modernos ingleses, empezó a tomar protagonismo en el Segundo Grado el Templo del Rey Salomón. A partir del Manuscrito Wilkinson, redactado en Londres en 1724, se apreciará una mayor presencia de contenido relativo al Templo, y en Masonry Dissected (1730) nos encontramos ya un grado de Compañero definido como tal y dedicado exclusivamente al Templo del Rey Salomón. No obstante, es obligado decir que la presencia que el Templo del Rey Salomón adquirirá en masonería tendrá mucho que ver con las circunstancias históricas de Londres en esa época. Tanto a finales del siglo XVII como a comienzos del XVIII Londres era una ciudad en reconstrucción tras el gran incendio de 1666, que se prolongó durante tres días y fue de envergadura apocalíptica. Sir Christopher Wren sería el encargado de reconstruir Londres, e intentaría hacer de la ciudad una Nueva Jerusalén cuya estructura estaría inspirada en el árbol sefirótico, y cuyo ómfalos sería la nueva catedral de San Pablo. Puede leerse más al respecto en la entrada de este blog:



Sin embargo, los Antiguos, que tenían una perspectiva de la masonería más espiritualista, lo plantearía de una manera distinta. Tanto en el ritual de los Antiguos, como en el actual Rito de Emulación, el grado de Compañero versa sobre el trabajo interior de expiación y catarsis que conduce a la ordalía del Tercer Grado, y esa lucha interna queda representada en los dos mitos antiguos de este grado: el de Josué y el de Jefté, que representan la lucha entre el bien y el mal, personificados en los adoradores del Dios verdadero y los de las deidades paganas.

Esteve March, Josué deteniendo el Sol, Ca. 1655

Josué se convirtió en el líder de los israelitas tras la muerte de Moisés, siendo un líder militar implacable y de una dureza inusitada. ​Fue él quien hizo caer las murallas de Jericó, tras lo cual todos los habitantes de la ciudad, incluyendo mujeres y niños, fueron muertos, con excepción de la prostituta Rahab. Posteriormente acontecerá un hecho de gran importancia para el simbolismo masónico: Josué se verá obligado a derrotar a una alianza de cinco reyes amorreos. Durante la batalla, para ayudar a los israelitas, Yahvé hizo que el sol se «detuviera» en el cielo; y, tras la victoria, Josué ejecutó personalmente a los cinco reyes. En realidad, estos cinco reyes representan la pentada de dioses a la que adoraban los judíos politeístas, como los samaritanos.

Este gesto de Josué levantando la mano para ordenar al sol que se detenga es lo que reproducimos cuando hacemos el Signo de Llamada o Perseverancia, que es con el que nos ponemos al orden en Segundo Grado. No obstante, los Modernos no conocían este signo, por lo que se ponían al orden de Segundo Grado con el Signo de Fidelidad. Esta es la razón de que cuando los masones nos ponemos hoy en día al orden, lo hagamos de manera distinta en Rito Francés y en Rito de York / Emulación (y en Rito Escocés Antiguo y Aceptado, el cual, pese a haber sido construido sobre el chasis del Rito Francés, adoptó muchos elementos del Rito Antiguo).



Por su parte, Jefté es el personaje bíblico que guía a los galaaditas en su batalla contra los amonitas. Algunas tribus judías habían vuelto a adorar a Baal y Astaroth, lo que despertó la ira de Yahvé, quien hizo que los galaaditas yahvistas (es decir, monoteístas) comenzaran una guerra contra filisteos y amonitas (paganos politeístas). Una vez derrotados, los efraimitas intentaron arrebatar a los galaaditas el botín de guerra, por lo cual los galaaditas hubieron de presentar nuevamente batalla, derrotándolos. Cuando los efraimitas supervivientes intentaban cruzar el río Jordán con la intención de huir, se encontraron a sus enemigos vigilando los vados. Para identificar y matar a los efraimitas, los galaaditas ponían a cada viajero una prueba: debían pronunciar la palabra «Shibboleth». Los efraimitas no podían pronunciarla bien, y decían «sibboleth», lo que les delataba, provocando que los galaaditas los degollasen. Tal y como explica el Ritual de Emulación, este es el origen de la Palabra de Paso del Segundo Grado. 


Jefté conduciendo sus tropas a la batalla contra los amonitas.


Si nos fijamos en la evolución que tuvieron los rituales desde la aparición del Segundo Grado, apreciamos que la evolución de los elementos más distintivos del Segundo Grado fue del siguiente modo:

Masonry Dissected (1730, Modernos)

Dentro de lo que es más bien un catecismo breve, alusiones a la Geometría, pero sobre todo se trata sobre el Templo del Rey Salomón. Se menciona ya la Escalera de Caracol y la Cámara del Medio. NO aparece todavía la palabra Shibboleth.

Three Distinct Knocks (1760, Antiguos)

Aparece la palabra Shibboleth en el Segundo Grado, proveniente de la leyenda de Jefté, aunque Jefté no es citado. El Templo de Rey Salomón ocupa la mayoría del contenido del Grado.

Ritual de Bristol (hacia 1775, Modernos)

El Ritual de Bristol es un ritual que, con algunas particularidades, es bastante desarrollado en términos literarios, lo que lo convierte en un ritual según el modelo de hoy en día. Aparece con profusión de detalles la leyenda de Jefté conduciendo a los galaaditas a la guerra con los efraimitas. Ya existe el Signo de Llamada o Perseverancia, aunque no se menciona tampoco a Josué. En el Primer Grado introduce por primera vez la respuestas espontáneas del candidato, en lugar de las apuntadas por el Diácono.

Ritual Antiguo de York (hacia 1790, Antiguos)

Desarrolla con aún más extensión la leyenda de Jefté, y extiende la disertación sobre la Geometría. El Signo de Llamada o Perseverancia es idéntico al de los modernos.

Ritual de Emulación (1816)

Se introduce la leyenda de Josué deteniendo el sol, y se desplaza la leyenda de Jefté a la extensa lectura que se pronuncia tras el Pase, en la cual se explica también el simbolismo del Templo del Rey Salomón y la Escalera de Caracol.






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