martes, 19 de diciembre de 2017

LOS MAESTROS AD VITAM


Louis de Bourbon-Condé, conde de Clermont, elegido en 1743 como
«Gran Maestro de todas las logias regulares de Francia».


Hablar de los Maestros Ad Vitam es en realidad hablar de cómo evolucionó la Instalación en Francia durante el siglo XVIII; y también de cómo el obsoleto sistema instaurado por la Gran Logia de Paris y las Logias Madres dio paso a un Gran Oriente de Francia que puso las bases para un funcionamiento moderno y viable de la Masonería francesa. El Maestro Ad Vitam es una figura muy interesante, dado que responde a una Masonería propia de l'Ancien Régime, pero que mantendrá su existencia hasta poco después de la Revolución Francesa.

Durante el Antiguo Régimen francés existía una forma de acceder a los cargos públicos y militares denominado "Venalidad de los oficios". Este sistema ya había sido empleado en la antigua Roma, y también existía en otros países europeos, pero donde más floreció fue en Francia. Este sistema consistía en que los cargos se podían comprar por aquellos individuos que tuviesen dinero suficiente (por lo general, nobles), siempre que contasen con el visto bueno de la administración correspondiente. De este modo se garantizaba que el cargo fuese adquirido por alguien capaz de desempeñarlo, y el estado convertía los nombramientos en una fuente de ingresos.

Este mismo sistema comenzó a implantarse en la Masonería francesa: conforme las logias empezaron a tener membresía francesa, los Venerables empezaron a ser Maestros Ad Vitam, es decir, vitalicios. Las Logias Madres no emitían las Cartas Patentes a las logias, sino que entregaban la Patente a un Venerable Maestro Ad Vitam, quien era literalmente el dueño de la logia durante toda su vida. Por ejemplo, si el Maestro Ad Vitam cambiaba de ciudad de residencia, la logia también cambiaba de ubicación, pues iba unida a su persona.




Lámina del Mutus Liber Latomorum (c.1765), donde se representa el grado de Escocés de las Tres JJJ.


El Grado de Escocés de las Tres J.J.J.

Sin embargo, parece ser que en los albores de la Masonería francesa, cuando las primeras logias estaban formadas por los refugiados escoceses e irlandeses llegados tras la derrotas de las tropas jacobitas, el sistema de Veneratura era muy diferente: no solo no era ad vitam, sino que se celebraba una ceremonia de Instalación en cámara de Maestros Instalados que era totalmente desconocida por la Gran Logia de Londres y Westminster (a partir de 1738 Gran Logia de Inglaterra). En la logia del conde de Clermont en París, durante los 1740s, estaban practicando un sistema primitivo de al menos cuatro grados capitulares, el más elevado de los cuales era Escocés de las 3 JJJ (de las tres yods), también denominado Escocés de París o Escocés de Clermont. Los masones franceses no sabían de dónde provenía, pues claramente no era un grado del Arco Real. El argumento de este grado, en su forma primigenia, era muy sencillo: se había reemplazado a Hiram por Adonhiram, en cuya silla era instalado el candidato por medio de un Toque y la comunicación de dos Palabras, siendo una la Palabra de Maestro empleado en Francia durante el siglo XVII, Gabaon, y la otra una variación de la Palabra de Maestro Instalado que se sigue empleando actualmente en Inglaterra y España.

Esta ceremonia en sí no tendría mayor interés de no ser porque este tipo de Instalación era totalmente desconocida por la Gran Logia de Inglaterra (Los Modernos). De hecho quienes la practicaban eran los irlandeses y los Antiguos, y no se haría pública en Inglaterra hasta la divulgación, en 1760, de Three Distinct Knocks. Es decir, en 1740 tenían en París una ceremonia cuyo origen desconocían, que la Gran Logia de Inglaterra también desconocía, y que solo sería formalizada en suelo inglés por los Antiguos, cuya Gran Logia se fundaría en 1751 y cuya membresía era prioritariamente irlandesa. En realidad, esta ceremonia de Instalación tenía su origen en la Masonería irlandesa, y es uno de los principales elementos arqueológicos (admítaseme la palabra) que demuestran la presencia de irlandeses en el amanecer de la Masonería francesa. Irlandeses que solo hubieron podido llegar con las primeras oleadas de refugiados jacobitas.

Sin embargo, esta ceremonia, de la que realmente no queda constancia escrita de que hubiese sido practicada (esto tampoco es raro, pues si de algo adolece la Masonería irlandesa es de falta de documentación) hubo de ser abandonada conforme la Veneratura Ad Vitam se impuso. No obstante, sobrevivió arrinconada como grado 8º Intendente del Edificio dentro del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, donde, a pesar de ciertas deformaciones, todavía se mantienen los principales rasgos de la ceremonia de Instalación.



Los Gansos Salvajes jacobitas, que huyeron de Irlanda a Francia en 1691, se pusieron al servicio de la corona francesa. Durante la Guerra de Sucesión vinieron a España a apoyar a las tropas de Felipe V, participando en la Batalla de Almansa y posteriormente en el incendio de Xátiva. Probablemente ellos llevaron las primeras logias a Francia. Este dibujo de representa gansos salvajes jacobitas en Almansa en 1707. De la web 18th Century War Art.

Pero como hemos dicho, en Francia la figura que se impuso eran los Maestros Ad Vitam. Cierto es que había excepciones y no siempre era así. Aunque podían encontrarse en cualquier tipo de logia, parece ser que eran más frecuentes en aquellas que seguían el sistema inglés de Masonería Simbólica que en las que pertenecían a la Antigua Maestría (o grados incipientes del Escocismo). Sin embargo, tras la muerte del Conde de Clermont iba a estallar una gran crisis en la Masonería francesa, la cual abandonaría el modelo obsoleto de l'Ancien Régime y la Gran Logia de Francia para dar lugar a una obediencia moderna y viable que sería el Gran Oriente de Francia. El sistema anterior de Logias Madres provinciales estaba resultando caótico porque con frecuencia se oponían a la Gran Logia de París, al tiempo que no ofrecía cauces representativos para las logias locales; y entre las modificaciones que el Gran Oriente de Francia quería implantar estaba la supresión de los Maestros Ad Vitam.

En 1773, tras la fundación del Gran Oriente de Francia, los Maestros Ad Vitam se reunieron en lo que denominaron Gran Logia de Clermont o, como antaño, Gran Logia de Francia, y declararon al nuevo Gran Oriente de Francia como cismático. En realidad esta férrea resistencia no se debía tanto al orgullo como al hecho de que, al ser los Maestros Ad vitam los propietarios de las logias, y siendo ellos quienes cobraban por los grados conferidos, la eliminación del carácter vitalicio de la Veneratura hacía peligrar lo que en muchos casos era su principal medio de subsistencia. De hecho, fue esta concepción de propiedad de las patentes lo que provocó también en parte la proliferación incontenible de nuevos grados en la Masonería francesa: si por cada grado conferido el Maestro ingresaba dinero, a más grados mayores beneficios.




Logia del Chateau de Mongenan, que estuvo operativa entre 1750 y 1898.

El Gran Oriente de Francia salió adelante. Quizá hoy nos parezca que el viento de la historia le hizo imponerse, pero en su momento su hegemonía sobre la Gran Logia de Francia distaba de estar clara, y seguramente fue el apoyo comprometido que le brindó el Duque de Chartres, el futuro Felipe Igualdad, lo que decantó la balanza. Paulatinamente el Gran Oriente de Francia adquirió preeminencia, y llegó un momento en que las cartas patentes para abrir nuevas logias se solicitaban casi exclusivamente al Gran Oriente.

Realmente, el problema de los Maestros Ad Vitam nunca se solucionó. Y no se solucionó porque, a pesar de los problemas que planteaba y de que hoy en día la idea del Maestro Ad Vitam nos resulte inconcebible, ellos tenían el derecho de su parte. Os lo planteo de otra forma: en España el que se convierte en funcionario tiene la plaza en posesión vitalicia. Imaginad que en lo sucesivo se decidiese que las plazas de funcionario no fuesen vitalicias sino por contrato de tres años. ¿Podríamos expulsar a los funcionarios anteriores de sus plazas? No, pues sería despojarles de sus derechos adquiridos. Por ello, aunque el Gran Oriente de Francia se fundó en 1773, continuó habiendo Maestros Ad Vitam durante veinte años más, hasta después de la Revolución Francesa. Hubo de ser el cambio generacional (dicho con menos tacto, la muerte por vejez de los Venerables Ad Vitam) la que hiciese que esta figura pasase a la historia. Y del mismo modo que, cuarenta años antes, la Instalación irlandesa hubo de quedar arrinconada como grado 8º Intendente del Edificio debido a la maestría vitalicia imperante en Francia, ahora esta maestría vitalicia quedaría aparcada como grado 20º Maestro Ad Vitam para dar paso a un sistema más moderno y democrático en la elección de los Venerables. En el ritual del grado 20º podemos contemplar todavía ese vestigio de la Maestría Ad Vitam según el cual, a la hora de abrir la logia, el Maestro, en vez de decir "Hermanos, ayudadme a abrir la Logia", dice "en atención a que ocupo el Oriente, yo abro la Logia"...




3 comentarios:

  1. ¿Qué sucede con las figuras Ad Vitam de la Hirofanía de Memphis-Mïsraim? Es una de las causas del quiebre en 1998 durante la administración de Gérard Koppel en donde se el S.S.I. Coordinación Internacional (que rechazaron la figura Ad Vitam) Y la el S.S.I. Gran Hirofanía (que mantiene su figura).

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sin ánimo de armar polémica, es necesario informar que el rito de Memphis-Mïsraim es un rito espurio.

      Eliminar