La Casa Santonja en L'Ollería (Valencia, España)


Plancha trazada por el V.H. Ken Cornforth, Venerable Maestro de la Logia Oliva - La Safor nº 112, (Gandía). Este ensayo obtuvo el primer premio en el Concurso Literario convocado por la Gran Logia Provincial de Valencia en 2021, en la categoría Ensayo histórico.

A la vuelta de la esquina de la Iglesia Parroquial de Santa María Magdalena, se encuentra la Casa Santonja, también conocida como Palau Marau, en la calle Ravulet de la pequeña localidad de L'Olleria. Se trata de un edificio imponente, construido en el estilo valenciano del siglo XVIII, y que esconde muchos secretos ocultos a los ojos de los profanos y no instruidos, pero que para un ojo más perspicaz revelan una fascinante visión de la familia Marau, la cual construyó la casa.

La Generalitat Valenciana concedió una importante subvención al Ayuntamiento de L'Olleria para una amplia renovación y restauración debido a su singularidad e importancia. Algunas fuentes especulan con la posibilidad de que incluso fuera un templo masónico en funcionamiento. De ser así, sería único en Europa.

El edificio representa a la nobleza ilustrada y liberal que lideraba la sociedad política y económica de la época. Muestra de ese poder surgen las importantes pinturas murales llenas de iconografía y simbolismo relacionadas con la masonería valenciana. Destacan especialmente las 12 figuras humanas de la sala principal que responden a alegorías (Nota de prensa de la Generalitat Valenciana).

Fachada de la Casa Santonja

En el interior de la casa abundan los frescos y las pinturas murales que señalan la historia y la herencia masónica de sus principales propietarios.

La casa fue construida por una familia liberal e ilustrada, vinculada a la masonería, especialmente los dos hermanos Marau, Estanislao Marau Bru y Antonio Marau Bru. Ambos eran militares y sirvieron en muchas campañas durante las guerras hispano-francesas. Formaban parte de la nobleza española, en la cual había numerosos masones.



Dos fotografías del interior de la Casa Santonja, tomadas a finales del siglo XIX.


Los Marau eran una antigua familia establecida en L'Olleria, con extensas tierras en la Vall d’Albaida que se remontan al siglo XVII. Algunos de los miembros de la familia fueron destacados militares, abogados, alcaldes, funcionarios reales, y uno de ellos, Melchor Marau Cabanes, fue diputado en las Cortes Generales durante el Trienio Liberal de 1821-1823, siendo el general Riego jefe de Gobierno. Riego era un masón reconocido. Melchor Marau también estaba relacionado con los 'Sanmiguelistas' que era una sociedad en honor a San Miguel, el patrón de L'Olleria. Los valencianos: Vicente Salvà y Beltrán de Lis, ambos también masones, eran igualmente miembros. Por otra parte, José Marau Castaño se casó con Catalina Mompó y su hijo José Marau Mompó ocupó la cátedra temporal de Derecho en el Instituto de la Universidad de Valencia desde 1778 hasta 1782.

Melchor, había formado parte de la Junta Patriótica de Valencia en 1821 y siendo ya concejal del Ayuntamiento de Valencia, se incorporó a la Masonería como "hermano de tres puntos" y luego sublime Maestro del Rito Escocés Aceptado con el nombre simbólico de Esquines. (La familia Marau de l’Olleria i la seua vinculació amb la maçoneria: un intent d’aproximació, en el Llibre col.lectiu La Casa Marau-Santonja/Palau dels Marau en la seua época in el seu temps. Un possible temple maçò?, IEVA-Ajuntament de l’Olleria, 2008, p. 67-84). 

Francisco Marau Albiñana, abogado de los Reales consejos de Su Majestad, se casó en 1749 con Rosa María Bru Pérez con la que tuvo tres hijos: José, Antonio y Estanislao Marau Brú. Francisco y Rosa fueron quienes construyeron el edificio. Estanislao Marau Bru nació en 1764 en la localidad de Buñol. De profesión militar y coronel natural, estuvo en Málaga cierto tiempo destinado. Allí conoció a Dolores Leiva López-Pérez y en 1813 se casaron. Gerónima Marau, nacida en 1814, fue la hija mayor de Estanislao Marau Bru, y en tanto que legítima, la que heredó la casa. Casada con Indalecio González del Valle Hernández de la Barca, tuvieron un hijo llamado Indalecio González del Valle Marau, que fue abogado y se casó entre 1884 y 1887 con Carlota Escobar González del Valle con la que no tuvo hijos. Tras la muerte de Indalecio González del Valle Marau, la viuda Carlota se volvió a casar en 1892 con Julio Santonja Ansaldo, natural de Valencia, quien que pasó largas temporadas con su mujer en l’ Olleria. Carlota Escobar heredó la casa de su primer marido ya que al no tener hijos, Indalecio no pudo dejar descendencia. Julio Santonja, su segundo marido, pertenecía a la familia de los Marqueses de Villagracia, y terminó por hacerse dueño de la vivienda, con lo que el Palacio de los Marau terminó por llamarse la casa Santonja por su apellido.

Extractado el Trabajo de Fin de Máster "Protección y activación de la casa Santonja de L’Olleria como recurso turístico", por Dª Sara Catalá Sanz.

Los dos hermanos, Estanislao y Antonio, tío y padre de Melchor, viajaron mucho durante sus campañas militares y, sin duda, conocerían la masonería la cual se había extendido rápidamente durante el Siglo de las Luces y, como consecuencia, apareció también en España. En 1767 se fundó la Gran Logia Española y la masonería española se declaró independiente de la de Inglaterra. El primer Gran Maestro fue el Conde de Aranda, primer ministro de Carlos III. Era muy frecuente que los nobles y la nobleza terrateniente, como la familia Marau, de L'Olleria, fuesen miembros y, con sus antecedentes militares, lo más verosímil es que hubiesen estado fuertemente influenciados y asociados a las diversas logias militares, habituales en los ejércitos napoleónicos e ingleses, que trabajasen en suelo español. Esa influencia masónica determinó la decoración y el embellecimiento de la Casa Santonja / Palau Marau. 

Para apreciar el significado y el diseño de la decoración interior, tanto desde el punto de vista artístico como masónico, debemos examinar primero el crecimiento de la masonería y sus raíces en Europa a través del Siglo de las Luces", que fue quizás una de las edades de oro de la masonería. Con la Ilustración del siglo XVIII llegaron los nuevos conceptos de pensamiento libre e ideas liberales, así como una comprensión y apreciación más profunda del mundo. La Ilustración trajo los ideales de Fraternidad, Libertad, Libertad de pensamiento, Justicia, Verdad, y un rechazo a los controles de las instituciones por parte del gobierno y Iglesia.  Probablemente también inició el levantamiento contra el poder de las clases dominantes en toda Europa.

En este contexto, la masonería se extendió con sus conceptos y principios de fraternidad, amor fraternal, ayuda, verdad, justicia y caridad. Todos estos atributos se reflejan en los diseños y el contenido de los frescos de la pared y el techo, y el ojo "más ilustrado" puede percibir claramente la influencia masónica. La decoración de la sala recrea, en primer lugar, el liberalismo y, además, está vinculada específicamente a la masonería y al constitucionalismo español.

Especulando acerca de que la casa se utilizase realmente como logia masónica en funcionamiento, podemos imaginar claramente el impacto que supondría para un iniciado, cuando, tras subir las escaleras al piso superior, se encontrara con un magnífico fresco en el techo. La pintura no es visible desde el piso inferior porque está oculta por un arco y sólo se revela en la parte superior de la escalera que está sobre él. Representa una forma femenina de aspecto angelical y porta un estandarte con las palabras "Honor al Mérito". También hay otra que representa "Con la armonía, lo pequeño crece; con la discordia, lo grande perece".





Al entrar en la gran sala se contemplan doce magníficos murales gigantes, que representan Las siete artes y ciencias liberales Gramática, Retórica, Lógica, Aritmética, Geometría, Música y Astronomía; junto con otros cinco que representan Prudencia, Mérito, Unión, Paz y Guerra y Religión.


Hacia la parte superior de los doce grandes murales, se ilustran los cuatro continentes del mundo entonces conocido con sus nombres: Europa, Asia, África y América. (Oceanía aún no había sido descubierta). En ellos se aprecia un notable conocimiento de los pueblos de esos continentes en su vestimenta y otros detalles.



En la parte superior de los murales, la Astronomía está ilustrada junto con los doce signos del Zodiaco y parece estar combinada con las representaciones de los continentes, posiblemente simbolizando los globos terrestres y celestes que señalan la masonería universal.


El techo en sí está rica y elaboradamente decorado con colores vivos y parece formar una malla lanzada sobre toda la zona. Para los ojos más informados, la relación y el simbolismo con los globos y la malla de los dos grandes pilares de la masonería se hace evidente.





El mural de la Religión esconde otro interesante secreto, ya que la forma femenina está representada sosteniendo un libro que no se muestra como una Biblia, sino como el Volumen de la Ley Sagrada, ya que lleva la inscripción GADU (Gran Arquitecto del Universo), así como un Ojo que todo lo ve (!), por lo que representa una creencia secular.

La imagen que representa la Poesía sostiene una estrella de cinco puntas, que es un símbolo asociado con el grado de Compañero. 

Los murales alusivos a la Arquitectura y la Geometría muestran como símbolos el Nivel y una plancha de dibujo o Tablero de Trazo.

Hay dos hermosas y enormes representaciones que se enfrentan a través de la sala, una en el norte y otra en el sur. Una ilustra una escena de caza, y la otra una escena portuaria. Ambas están enmarcadas por dos columnas o pilares, y se asientan sobre pavimentos a cuadros blancos y negros. La influencia y la impresión masónicas son inmediatas para el observador más perspicaz.





En la escena de caza, se puede detectar una espiga de maíz cerca de una caída de agua, y la religión porta un centro con el ojo que todo lo ve.

No parece haber ningún ejemplo del símbolo de la Escuadra en ninguna parte, aunque sí del Compás. pero eso puede haber sido deliberado, ya que quizás sea demasiado obvio. Hay un atisbo de la letra G, pero es difícil de encontrar y no está en el centro del edificio.

Al admirar toda la decoración de la sala, no cabe duda de que la iconografía y el simbolismo se relacionan directamente con la masonería. La iconografía se define como "el uso de imágenes y símbolos para representar ideas, conceptos, etc." (Diccionario de Cambridge). 

Así que los murales, los frescos y la decoración no son meras obras de arte exquisitas, sino que pretenden transmitir un significado más profundo y oculto. Así pues, ¿se utilizó este edificio como un templo masónico real y operativo, y podríamos imaginarnos ceremonias y rituales masónicos realizados aquí a principios del siglo XIX? ¿Se reunían aquí los principales personajes e influencias políticas de la época, muchos de los cuales sabemos que eran masones?

La opinión popular es que sí, pero no hay documentos históricos que lo demuestren.

Tal vez no sea de extrañar, dado que la Iglesia Católica continuó e intensificó la represión de la masonería, reforzando los poderes de la Inquisición con dos edictos en 1814 emitidos por el Gran Inquisidor, el obispo Mier y Campillo, bajo la dirección de la Santa Sede. La Iglesia desconfiaba y temía el anticlericalismo liberal y el librepensamiento político de la Ilustración, y apuntaba aún más a la masonería. (Véase Wikipedia: «La masonería reaparece en el Trienio Liberal, en el que desarrolla un papel político, pero fue reprimida de nuevo durante la Década Ominosa, en la que vuelve la obsesión antimasónica. En 1824 Fernando VII promulgó una Real Cédula prohibiendo "en los dominios de España e Indias, todas las Congregaciones de Francmasones, Comuneros y otras Sectas Secretas"». Pere Sánchez Ferré, La maçoneria a Catalunya (en catalán), L'Avenç 76, 1984, pp. 53-61).

Existe una gran cantidad de información relacionada con la familia Marau y su influencia tanto social como política, así como su participación en la masonería, la cual es demasiado extensa para este artículo, pero que no deja lugar a dudas sobre los diseños y el simbolismo deliberados en la iconografía.

Los principios y postulados que se plasman tanto en la masonería como en la época ilustrada formaban parte de su propia filosofía y vida y contribuyeron a gran parte de los cambios políticos que se producían en la Europa de la época. 

En cuanto a la casa en sí, sólo podemos especular sobre si el Palau Marau / Casa Santonja fue utilizado como templo. La geometría y la decoración no parecen muy apropiadas. La decoración se enriquece ligeramente en el este, lo que hubiera sido de esperar. Aunque se representan dos pilares en los frescos del Norte y del Sur, no ocupan un lugar muy destacado en el plano general. Sin embargo, la iconografía y el simbolismo de lo celeste y lo terrestre, así como su conjunción, son visibles.

Las puertas de entrada están en el lugar equivocado desde el punto de vista del ritual tal y como lo entendemos hoy en día, pero hubiesen podido trabajar según una forma diferente de ceremonia.

Sin embargo, no se puede negar que el simbolismo y la iconografía son sin duda masónicos y habrían sido diseñados deliberadamente como tales por esta prominente familia masónica.

Uno puede imaginarse que la habitación se utilizaba como gran salón, una enorme sala de estar o quizás un salón de baile, con los invitados y visitantes contemplando asombrados la decoración y el arte pero sin ver los secretos y el simbolismo; de hecho, sin ni siquiera intuir su significado. Para los propietarios de la casa, habría un recuerdo constante de la masonería, desapercibido y mantenido en secreto incluso cuando la creciente represión detuvo su labor masónica.

Para el mundo profano y no instruido, todo estaría oculto a plena vista.





La mayor parte de las imágenes de esta entrada del blog han sido tomadas del Trabajo de Fin de Máster "Protección y activación de la casa Santonja de L’Olleria como recurso turístico", escrito por Dª Sara Catalá Sanz y dirigida por Dª Francisca Ramón Fernández. Puede accederse a dicho Trabajo de Fin de Máster clicando en la imagen.