domingo, 17 de noviembre de 2013

LA GÉNESIS DEL SEGUNDO GRADO.

Victoria de Josué sobre los amonitas, por Nicolas Poussin, 1626.

El grado de Compañero, tal y como lo conocemos hoy en día, es una creación relativamente tardía de los masones especulativos. Inicialmente sólo existían dos grados, que eran el de Aprendiz Entrado y Compañero, siendo este último el que actualmente conocemos como Maestro Masón.

El paso del sistema de dos grados al sistema de tres tuvo lugar hacia 1725. Tras su fundación en 1717, la Gran Logia de Londres y Westminster recibió numerosas peticiones de logias que deseaban afiliarse. Sin embargo, esta primera Gran Logia no estaba preparada para el rápido crecimiento que experimentaría, lo que provocó una situación un tanto peculiar. Con el fin de mantener el control sobre quién se convertía en Compañero (Maestro) dentro de su obediencia, la Gran Logia puso como requisito a las nuevas logias que se incorporaban que la ceremonia de Pase al grado de Compañero únicamente se celebrase en Gran Logia, con lo que esta monopolizaba el grado. Sin embargo, el rápido crecimiento de la obediencia provocó que no solo las logias periféricas, sino incluso las propias logias londinenses, no pudiesen nombrar sus oficiales, dado que para ocupar estos cargos en una logia los estatutos establecían que se debía ostentar el grado de Compañero (Maestro). Para solucionar este problema, las logias comenzaron a crear Compañeros virtuales, en un grado cuyo contenido provenía inicialmente del grado de Aprendiz Entrado, pero sin tocar el Levantamiento del Maestro por intentar respetar el deseo de la Gran Logia en la medida de lo posible. De este modo el Primer Grado se vio escindido en dos, y el Levantamiento del Maestro quedó definitivamente establecido como Tercer Grado.

Fruto de la aparición inesperada de este nuevo Segundo Grado sucederá en la masonería algo sorprendente y anómalo por completo. El proceso natural de creación de un grado consiste en tener primero algo que contar o transmitir, y a continuación buscar un relato alegórico que nos sirva para hacerlo, relato en torno al cual se construirá toda la simbología del grado. Sin embargo, con la aparición del actual Segundo Grado, la masonería se había encontrado de repente con un grado que adolecía de falta de contenido, pues la razón de su creación no había sido ofrecer un cauce simbólico a las enseñanzas de la Iniciación, sino solucionar un problema administrativo. Se había creado un vacío en el seno de la estructura simbólica que, de forma natural, los masones tenderían a rellenar.

Dado que el Segundo Grado se irá configurando durante el siglo XVIII, las diferencias entre los ritos británicos y franceses será notable, pues Francia será ajena a las motivaciones de los masones británicos y a la evolución del grado en las Islas Británicas.

En Francia, en el Rito Francés o Moderno, y también en el R.E.A.A., creado a partir del Rito Francés, el Segundo Grado permanecerá prácticamente idéntico a como fue concebido originalmente en Inglaterra, es decir, como una segunda parte del Primer Grado. De ahí la gran semejanza entre ambos grados tanto a nivel ritual como en el Tablero de Trazo.

Propuesta de John Evelyn para la reconstrucción de Londres, a semejanza del árbol sefirótico.


En el caso de los Modernos ingleses, empezó a tomar protagonismo en el Segundo Grado el Templo del Rey Salomón. A partir del Manuscrito Wilkinson, redactado en Londres en 1724, se apreciará una mayor presencia de contenido relativo al Templo, y en Masonry Dissected (1730) nos encontramos ya un grado de Compañero definido como tal y dedicado exclusivamente al Templo del Rey Salomón. No obstante, es obligado decir que la presencia que el Templo del Rey Salomón adquirirá en masonería tendrá mucho que ver con las circunstancias históricas de Londres en esa época. Tanto a finales del siglo XVII como a comienzos del XVIII Londres era una ciudad en reconstrucción tras el gran incendio de 1666, que se prolongó durante tres días y fue de envergadura apocalíptica. Sir Christopher Wren sería el encargado de reconstruir Londres, e intentaría hacer de la ciudad una Nueva Jerusalén cuya estructura estaría inspirada en el árbol sefirótico, y cuyo ómfalos sería la nueva catedral de San Pablo. Puede leerse más al respecto en la entrada de este blog:



Sin embargo, los Antiguos, que tenían una perspectiva de la masonería más espiritualista, lo plantearía de una manera distinta. Tanto en el ritual de los Antiguos, como en el actual Rito de Emulación, el grado de Compañero versa sobre el trabajo interior de expiación y catarsis que conduce a la ordalía del Tercer Grado, y esa lucha interna queda representada en los dos mitos antiguos de este grado: el de Josué y el de Jefté, que representan la lucha entre el bien y el mal, personificados en los adoradores del Dios verdadero y los de las deidades paganas.

Esteve March, Josué deteniendo el Sol, Ca. 1655

Josué se convirtió en el líder de los israelitas tras la muerte de Moisés, siendo un líder militar implacable y de una dureza inusitada. ​Fue él quien hizo caer las murallas de Jericó, tras lo cual todos los habitantes de la ciudad, incluyendo mujeres y niños, fueron muertos, con excepción de la prostituta Rahab. Posteriormente acontecerá un hecho de gran importancia para el simbolismo masónico: Josué se verá obligado a derrotar a una alianza de cinco reyes amorreos. Durante la batalla, para ayudar a los israelitas, Yahvé hizo que el sol se «detuviera» en el cielo; y, tras la victoria, Josué ejecutó personalmente a los cinco reyes. En realidad, estos cinco reyes representan la pentada de dioses a la que adoraban los judíos politeístas, como los samaritanos.

Este gesto de Josué levantando la mano para ordenar al sol que se detenga es lo que reproducimos cuando hacemos el Signo de Llamada o Perseverancia, que es con el que nos ponemos al orden en Segundo Grado. No obstante, los Modernos no conocían este signo, por lo que se ponían al orden de Segundo Grado con el Signo de Fidelidad. Esta es la razón de que cuando los masones nos ponemos hoy en día al orden, lo hagamos de manera distinta en Rito Francés y en Rito de York / Emulación (y en Rito Escocés Antiguo y Aceptado, el cual, pese a haber sido construido sobre el chasis del Rito Francés, adoptó muchos elementos del Rito Antiguo).



Por su parte, Jefté es el personaje bíblico que guía a los galaaditas en su batalla contra los amonitas. Algunas tribus judías habían vuelto a adorar a Baal y Astaroth, lo que despertó la ira de Yahvé, quien hizo que los galaaditas yahvistas (es decir, monoteístas) comenzaran una guerra contra filisteos y amonitas (paganos politeístas). Una vez derrotados, los efraimitas intentaron arrebatar a los galaaditas el botín de guerra, por lo cual los galaaditas hubieron de presentar nuevamente batalla, derrotándolos. Cuando los efraimitas supervivientes intentaban cruzar el río Jordán con la intención de huir, se encontraron a sus enemigos vigilando los vados. Para identificar y matar a los efraimitas, los galaaditas ponían a cada viajero una prueba: debían pronunciar la palabra «Shibboleth». Los efraimitas no podían pronunciarla bien, y decían «sibboleth», lo que les delataba, provocando que los galaaditas los degollasen. Tal y como explica el Ritual de Emulación, este es el origen de la Palabra de Paso del Segundo Grado. 


Jefté conduciendo sus tropas a la batalla contra los amonitas.


Si nos fijamos en la evolución que tuvieron los rituales desde la aparición del Segundo Grado, apreciamos que la evolución de los elementos más distintivos del Segundo Grado fue del siguiente modo:

Masonry Dissected (1730, Modernos)

Dentro de lo que es más bien un catecismo breve, alusiones a la Geometría, pero sobre todo se trata sobre el Templo del Rey Salomón. Se menciona ya la Escalera de Caracol y la Cámara del Medio. NO aparece todavía la palabra Shibboleth.

Three Distinct Knocks (1760, Antiguos)

Aparece la palabra Shibboleth en el Segundo Grado, proveniente de la leyenda de Jefté, aunque Jefté no es citado. El Templo de Rey Salomón ocupa la mayoría del contenido del Grado.

Ritual de Bristol (hacia 1775, Modernos)

El Ritual de Bristol es un ritual que, con algunas particularidades, es bastante desarrollado en términos literarios, lo que lo convierte en un ritual según el modelo de hoy en día. Aparece con profusión de detalles la leyenda de Jefté conduciendo a los galaaditas a la guerra con los efraimitas. Ya existe el Signo de Llamada o Perseverancia, aunque no se menciona tampoco a Josué. En el Primer Grado introduce por primera vez la respuestas espontáneas del candidato, en lugar de las apuntadas por el Diácono.

Ritual Antiguo de York (hacia 1790, Antiguos)

Desarrolla con aún más extensión la leyenda de Jefté, y extiende la disertación sobre la Geometría. El Signo de Llamada o Perseverancia es idéntico al de los modernos.

Ritual de Emulación (1816)

Se introduce la leyenda de Josué deteniendo el sol, y se desplaza la leyenda de Jefté a la extensa lectura que se pronuncia tras el Pase, en la cual se explica también el simbolismo del Templo del Rey Salomón y la Escalera de Caracol.






viernes, 8 de noviembre de 2013

DE NOÉ A HIRAM. LA GÉNESIS DEL TERCER GRADO.






El origen noaquita de la Masonería


Para el masón moderno, la figura de Hiram Abiff resulta tan familiar que parece que siempre haya estado ligada de forma indisoluble a la Masonería. Sin embargo, la realidad es que la presencia de Hiram Abiff como modelo a seguir por parte de los francmasones es un fenómeno relativamente nuevo, introducido por los fundadores de la Gran Logia de Inglaterra en 1717. Si hubiésemos preguntado a un masón de 1650 acerca de Hiram Abiff, apenas habría sabido que era el Maestro de Obras que envió Hiram, Rey de Tiro, y desde luego no habría tenido para él, ni remotamente, el significado que tiene para nosotros.

El modelo a seguir por los masones desde la baja Edad Media no era otro que el pío y abnegado Noé, capaz de obedecer con resignación al Señor, y a quien este permitió sobrevivir, junto con su familia, al Diluvio Universal.

Para comprender la relación que Noé puede tener con la Masonería conviente tener en cuenta, en primer lugar, que la labor de carpintero estaba muy unida a la de masón, pues eran los carpinteros quienes construían las estructuras de madera de las casas. En segundo lugar, en la tradición judeocristiana, Noé es una figura asimilable simbólicamente con Adán, el hombre caído, al que Dios concede una segunda oportunidad en su proceso de regeneración. Noé plasma un nuevo intento de redención del ser humano, del mismo modo que representa una vida escrupulosamente dedicada a cumplir las Siete Leyes Noaquitas. Debido posiblemente al hecho de que Inglaterra esté asentada sobre una isla, el protagonismo de Noé en la cultura inglesa es notablemente superior al protagonismo que le otorgamos en España, donde Noé no deja de resultar un personaje bíblico pintoresco, y esto se refleja en los distintos órdenes de la mentalidad inglesa. Desde en su teatro, donde son realmente abundantes las obras teatrales basadas en la vida de Noé, hasta en la Royal Navy, que desde 1937 siempre mantiene en activo a un portaaviones que lleve el nombre de Arca Real (Ark Royal). No obstante, quizá convenga mencionar que, mientras en español el término noaquita únicamente reviste un carácter bíblico e histórico, en inglés sigue siendo un término vivo, y tanto para hebreos como para protestantes el declararse noaquita tiene un tinte de radicalismo religioso. 

Reproducción a tamaño natural del Arca de Noé.

El primer documento masónico donde aparece mencionado Noé es el Manuscrito Regius, de en torno a 1390; aunque es en el Manuscrito Cooke, fechado en 1410, el que comienza a perfilar la familia  de Noé. O más concretamente la peculiar familia de su esposa, Naamá; pues mientras se cita a Noé como descendiente del linaje de Adán, a la familia de su esposa Naamá se le hace descender de Lamec. Lamec tuvo dos esposas, Ada y Zila (que casualmente son las dos hijas de Eva). Con Ada engendró dos hijos, Jabal (quien inventó la Geometría) y Jubal (quien inventó la Música). Posteriormente con Zila tuvo otros un hijo, Tubal-Caín (el primer artífice de metales) y una hija, Naamá (que inventó el arte de tejer, representación tradicional de la Iniciación femenina). Precisamente el Manuscrito Cooke es el primer documento masónico donde aparece la figura de Hiram Abiff, al que presentan como hijo de Hiram, Rey de Tiro.

Desde entonces, la figura de Noé aparece mencionada en todos los Antiguos Usos de la masonería, del mismo modo que sus distintas tradiciones forman parte de la tradición teatral y de misterios inglesa. No obstante, parece que el tiempo se detiene para las tradiciones esotéricas masónicas hasta que, en el Siglo XVII, los masones aceptados meramente especulativos comienzan a aprovechar el ingente acervo cultural masónico para transformar el gremio en lo que será una orden iniciática. Sin embargo, el hecho de vivir en un mundo donde apenas se escribía, unido al interés de los masones por mantener su labor en secreto, provoca que nos encontremos en una oscuridad casi total respecto a la labor desempeñada, de manera que de cuando en cuando aparecen como por arte de magia textos que demuestran un desarrollo simbólico sobresaliente, pero cuya génesis desconocemos. De entre estos documentos, uno de los mejores ejemplos es el Manuscrito Graham.


El Manuscrito Graham (1726)



El Manuscrito Graham, encontrado en York y datado en 1726, es especialmente interesante, pues desarrolla la leyenda del Tercer Grado noaquita, así como una leyenda caída en desuso casi por completo -casi, que no del todo- como es la Besabel, y por último cita la leyenda de Hiram.

El Tercer Grado noaquita
Los tres hijos de Noé, Sem, Cam y Jafet acudieron a la tumba de su padre con el fin de descubrir su valioso secreto. Ahora bien, estos tres hombres ya habían acordado que, si no encontraban lo que buscaban, lo primero que encontraran debería servirles de secreto. No dudaban, sino que creían muy firmemente que Dios tenía el poder, y también que manifestaría su voluntad por medio de su fe, su oración y su obediencia, de manera que lo que encontraran se mostraría ante ellos tan potente como si hubieran recibido el secreto de Dios mismo en su origen. Llegaron entonces a la tumba, donde no encontraron nada más que el cadáver casi enteramente descompuesto. Cuando cogieron un dedo, éste se desprendió falange por falange, y lo mismo ocurrió con el puño y con el codo. Entonces levantaron el cadáver y lo sostuvieron, poniendo un pie contra su pie, una rodilla contra su rodilla, el pecho contra su pecho, una mejilla contra su mejilla, y una mano en su espalda, y se pusieron a gritar: Ayuda, oh Padre, como si dijeran: Oh, Padre del cielo, ayúdanos ahora, porque nuestro padre terrestre ya no puede hacerlo. Entonces, dejando de nuevo el cadáver, y no sabiendo qué hacer, uno de ellos dijo: "Pero hay tuétano en este hueso", y el segundo dijo: "el hueso está seco", y el tercero dijo: "hiede". Se pusieron de acuerdo entonces para darle un nombre que fuera conocido por la Masonería hasta este día. Después, se fueron a sus asuntos y a partir de ese momento sus obras fueron buenas.

Besabel
Cuando reinaba el rey Alboyne nació Besabel, que fue llamado así por Dios antes de su concepción. Este hombre santo sabía por inspiración que los títulos secretos y los símbolos primitivos del principio divino tenían el poder de proteger, y construyó de tal manera que ningún espíritu infernal de destrucción osó quebrantar la obra de sus manos. Así que sus obras se hicieron tan famosas que los dos hermanos más jóvenes del rey del que se acaba de hablar desearon ser instruidos por él en la noble ciencia que él dominaba. A ello consintió a condición de que no la revelaran (oralmente) sin unir (para ello) sus propias voces a la de un tercero. Prestaron juramento y él les enseñó la parte teórica y la parte práctica de la Masonería. Después hicieron su obra. En esta época, los salarios de los masones aumentaron en este reino; se veía entonces a los masones en compañía de reyes y príncipes. Pero cuando la hora de su muerte estaba cerca, Besabel deseó que se le enterrara en el valle de Josaphat, y que sobre (su tumba) se grabara una inscripción conforme a su mérito, lo cual realizaron ambos príncipes. Esta (inscripción) estaba (formulada) como sigue: «aquí yace la flor de la Masonería, que, superior a muchos otros, fue el compañero de un rey y el hermano de dos príncipes. Aquí yace el corazón que podía albergar todos los secretos. Aquí yace la lengua que jamás reveló ninguno».


Los artesanos Oholiab y Besabel.
Hiram
He aquí todo lo que se refiere a los días en que Salomón, su hijo, comenzó a construir la casa del Señor. Es mi deseo que todo el mundo convenga en que todo lo que era necesario aportar para esta santa construcción no provenía (únicamente) de este sabio rey. Todos debemos reconocer esto, so pena de acusar a Dios de una injusticia que ningún frágil mortal osaría reprocharle, y de la que su divina bondad no ha podido hacerse culpable. Leemos ahora en el versículo 13 del capítulo 7 del primer libro de los Reyes que Salomón envió a buscar a Hiram de Tiro. Éste era el hijo de una viuda de la tribu de Neftalí, y su padre era un hombre de Tiro. Era un artesano experto en bronce, lleno de sabiduría, hábil en la realización de todas las obras en bronce. Llegó ante el rey Salomón y construyó para él toda su obra. La explicación de estos versículos es la siguiente: la palabra hábil expresa la ingeniosidad; en cuanto a la sabiduría y la comprensión, cuando se encuentran reunidas en la misma persona, ésta ya nada tiene que desear. Así, con respecto a este pasaje de la Escritura, debemos convenir en que el hijo de la viuda cuyo nombre era Hiram estaba dotado de una inspiración sagrada comparable a la del sabio rey Salomón, o aún a la de San Besabel.
A pesar de ser encontrado en York, el estado de desgaste que presentan los fragmentos del Manuscrito Graham hace suponer que este documento fue pasado de Logia en Logia para su uso y lectura. Entre las distintas opciones que proponen los estudiosos ingleses como origen de este documento figuran York, Norteumbría, el sur de Escocia, y Lancashire. Posiblemente estas ubicaciones geográficas tengan que ver con los lugares en que comenzaron a desarrollarse las distintas leyendas. La opción de Lancashire es siempre cómoda porque Lancashire es sinónimo de «puerto de Liverpool», y conduce de forma refleja a buscar en la Masonería irlandesa. Un elemento que refuerza el carácter irlandés de esta leyenda es que, en el Arco Real antiguo, y hoy en día en Irlanda y Estados Unidos, la figura de Noé no solo forma parte del ritual del Arco Real, sino que en los brindis por las Tres Logias Originales, los norteamericanos los hacen por las Tres Arcas Originales. Por el contrario, en el Arco Real inglés y español se ignora la figura de Noé, y se brinda por las Tres Logias Originales, en la primera de las cuales aparece Besabel como uno de los presidentes.



Levantando al Maestro, por el pintor italiano Giovanni Francesco Barbieri (1591-1666) !!
 En posesión del Supremo Gran Arco Real de Escocia.


El hecho de que se propongan como opciones el sur de Escocia, o una comarca inglesa fronteriza con Escocia, como es Norteumbría, nos adentra en un contexto aún más falto de documentación que en el caso irlandés. En Edimburgo los masones aceptados habían rechazado en varias ocasiones las propuestas de Tercer Grado de Elías Ashmole, unos documentos que sin duda resultarían interesantísimos de poderlos consultar hoy en día. ¿Acaso pudiese ser la leyenda de Hiram Abiff el proyecto de Tercer Grado que Elías Ashmole, a la sazón rosacruz, creó en Edimbugo, pero que fue rechazado? Obviamente solo se puede especular a este respecto. El Manuscrito de la Casa de Registro de Edinburgo, de 1696, presenta los Cinco Puntos de la Maestría, pero probablemente el relacionar los Cinco Puntos con el Grado de Maestro se deba más a una modificación posterior por parte de los aceptados especulativos que no a la intención de los operativos, dado que en inglés los Cinco Puntos no lo son de la Maestría, sino del Compañerazgo (Five Points of Fellowship). Por otra parte el manuscrito no hace referencia a la muerte simbólica y se refiere al Maestro no como grado masónico, sino como oficial de la Logia. Sin embargo, el Manuscrito del Trinity College de Dublín, datado en 1711, hace referencia al Grado de Maestro como categoría masónica en sí, proporcionando los modos de reconocimiento del Maestro Masón y encargando a este de dar los Cinco Puntos. Lo que realmente era lógico y casi necesario, si tenemos en cuenta que para finales de los 1730 ya se trabajaba en Irlanda el Arco Real.


El Tercer Grado hiramita


Cuando los Modernos fundaron en 1717 la Gran Logia de Inglaterra, dentro de su vasto proyecto de revisión de la Masonería estaba incluida la desjudeocristianización del incipiente Grado de Maestro, de modo que intentaron plantear un modelo de Tercer Grado alternativo. La creación de un Tercer Grado -que es como crear un sistema mistérico entero- requiere un período de tiempo extensísimo, durante el que se depura la leyenda y se fusiona con otras leyendas semejantes. De hecho, la pobreza del Tercer Grado noaquita se debe a que no había experimentado este proceso.

En el momento de implantar su Tercer Grado, los Modernos seguramente pensarían algo del estilo de: «Hacer un Tercer Grado totalmente nuevo es prácticamente inviable, y si seguimos las tradiciones con que contamos, seguramente acabaremos haciendo lo mismo que han hecho los irlandeses. Vamos a copiar un modelo que no tenga nada que ver con la tradición judeocristiana. Y ya que lo vamos a copiar, copiaremos el mejor». Y el modelo que copiaron fue el de Osiris. 



Elementos astronómicos osiríacos

Tras la leyenda de cualquier sistema mistérico antiguo suelen esconderse fenómenos astronómicos. A veces hay que rascar más en la superficie, y a veces hay que rascar menos. En la Leyenda de Osiris apenas es preciso rascar para que aparezca la astronomía, de modo que, al aceptar el modelo osiríaco, el Tercer Grado de la Masonería, bajo la apariencia de la leyenda de Hiram, se pobló de acontecimientos astronómicos.

Vamos a dar por sentado que el lector de estas líneas conoce el Tercer Grado masónico y, siendo mucho más optimistas, vamos a considerar que lo conoce en su modalidad inglesa.

Y vamos a advertir también de un fenómeno que puede llevar a confusión: debido al fenómeno conocido como precesión de los equinoccios, el Zodíaco se desplaza paulatinamente con respecto al eje de la tierra, y por ello, con el paso de los siglos, los sucesos astronómicos acontecen en signos distintos. Por poner un ejemplo, la unión del Sol y la Luna (Osiris e Isis), que marcaba el renacer de Osiris, en la época del Antiguo Testamento tenía lugar en Tauro, mientras que durante el Nuevo Testamento tiene lugar en Aries. Por ello en el Antiguo Testamento se representa al dios como un toro joven (el Becerro de Oro), mientras que en el Nuevo Testamento aparece como un carnero joven (el Cordero de Dios). Otro elemento que puede llevar a confusión es que el número de estrellas que componen una constelación puede variar según la magnitud a la que dejemos de contarlas (hoy las Pléyades las contamos como siete, pero los egipcios las contaban como nueve).

Los doce Compañeros que se decidieron a arrancar a Hiram los secretos por la fuerza no son otros que los doce signos del Zodíaco. Nueve de ellos se echaron atrás, pero tres llegaron hasta el final (que entonces eran Acuario, Piscis y Aries, los signos del invierno). El Sol (Hiram, Osiris), era asesinado en Piscis, donde se encuentra, en la boca del pez, el ángel caído Fomalhaut, portador de violencia, el cual asesta a Osiris / Sol / Hiram el golpe mortal (solsticio de invierno). Tras su muerte, Hiram permanece varios días en la tumba (son los cinco días en que la longitud del día, tras el solsticio, no se incrementa). 



Los nombres de los asesinos de Hiram, Jubelo, Jubela y Jubelum, son igualmente de raigambre astronómica. Mientras el Sol alcanza su solsticio de verano en Libra, en la parte oculta del Zodíaco se encuentra un triángulo de estrellas que materializan la conspiración contra el Sol y que a partir de ese momento comenzarán a elevarse hasta llegar a su mayor altura en el momento del solsticio de invierno, muerte de Hiram: Zuben-hak-Rabi, cuya deformación fonética dará Jubelum Abiram, Zuben-el-Gubi, que deribará en Jubelo Gibbs, y Zuben-Es-Chamali, que se deformará en Jubela Gravelot (la deformación fonética en el contexto ágrafo de la Masonería es habitual: Pitágoras suele aparecer como Peter Gower).

Originalmente las estrellas de Libra formaban parte de Escorpio.


Con el fin de encontrar el cuerpo del Maestro se envían a doce Compañeros a buscarle. Estos doce Compañeros son ahora las Híades y las Pléyades, estrellas entre las que se encuentra el Sol cuando empezaba a renacer en Tauro. El perro que en la tradición antigua guía a nueve de ellos a la tumba no es más que Sirio, la Estrella Perro que se encuentra al sur de las Pléyades. Los grados del R.E.A.A. Elegido de los Nueve y Elegido de los Quince deben también su nombre a estas constelaciones.





Esta es también la razón de que los Modernos introdujesen en su Arco Real un personaje que no existe en el Arco Real escocés o en el irlandés: Esdras. Esdras (Ezra en inglés), es Osiris. Los hebreos lo tienen como un legislador, aunque realmente nunca existió. Pero los egipcios sí creían que sus leyes eran un regalo de Osiris, y de ahí se filtró a la tradición hebrea. Tanto Esdras como su complementario simbólico, Nehemías, acabaron también en el Arco Real que hoy día se practica en Inglaterra y España, pero siguen resultando ajenos para el Arco Real irlandés, escocés o norteamericano, de tradición Antigua.

Lo dejamos aquí. Los egipcios tuvieron miles de años para detallar su teogonía, y al trasladar el simbolismo osiríaco a la Masonería, la leyenda de Hiram resultaba virtualmente inagotable en sus ramificaciones y enseñanzas, lo que sin duda tiene mucho que ver con el éxito que experimentó.


Elementos del Tercer Grado noaquita


Es fácil reconocer el tremendo peso que el Tercer Grado noaquita ha tenido en la configuración del Tercer Grado tanto a nivel de toques, como en el levantamiento de Hiram, como en la Palabra de Tercer Grado, que independientemente del significado hebreo que se le desee atribuir no es más que una evolución de «tuétano en el hueso», marrow in the bone.

Hay también una peculiaridad del juramento del Maestro Masón en Emulación y York que resulta muy chocante porque es un vestigio de un juramento previo de carácter noaquita: entre las penas en caso de romper el silencio, figura la de «ser atado a la orilla del mar, donde la marea sube y baja dos veces al día».

Besabel

La leyenda de Besabel es probablemente uno de los primeros intentos llevados a cabo por crear un Tercer Grado, bien en el norte de Inglaterra, o bien en Escocia, pero casi con toda certeza no en Irlanda. Su principal hándicap consiste en que es una versión a menor escala del mito de Hiram, de modo que en vez de construir el Templo de Jerusalén, se trata de levantar el Tabernáculo, y el propio personaje de Besabel es un trasunto de Hiram Abiff . En el Arco Real antiguo es ignorado por completo, pero no así en en Arco Real moderno, lo que indica su probable origen inglés. Los que practicamos el Arco Real en España (modelo Moderno) no nos levantamos de la mesa sin haber brindado por Moisés, Oholiab y Besabel como presidentes de la Primera o Santa Logia.

El mito de Hiram


El nombre de Hiram Abiff suele inducir a confusión porque, traducido literalmente, lleva a un sinsentido: El Padre de Hiram. Ahora bien ¿el Padre de Hiram, Rey de Tiro? Pues, por raro que parezca, sí, porque se trata de un coptismo. En el contexto egipcio antiguo los ministros del faraón eran sus padres. Ab-l-phara, los ministros (padres) del Faraón. De este modo, Hiram / Huram / Abiff / Abi / Avi etc. lo que viene a significar es un funcionario de alto grado de Hiram. Dicho en lenguaje moderno: El Ministro de Obras Públicas de Hiram, Rey de Tiro.

Creo que vale la pena llamar la atención sobre la confusión que hay en el Manuscrito Graham entre los dos hirames, pues el texto confunde al Rey de Tiro con el artesano, muy probablemente porque en 1726 la leyenda de Hiram no estaba todavía asentada en el norte de Inglaterra.


La Orden de Nautas del Arca Real



Hay dos órdenes hoy en día que mantienen la tradición noaquita de la Masonería. Una es la Real Orden de Escocia, que se circunscribe al territorio escocés, y la otra, muy extendida por todo el globo, es la Orden de Nautas del Arca Real.




Los acontecimientos que se representan en este Grado giran en torno al Diluvio Universal, y transcurren en el interior del Arca. Los Oficiales representan a Noé y sus hijos, y el simbolismo gira en torno al Arca como medio de salvación, y la fe como ancla que asegura la nave. Pero lo más característico de este Grado son los colores del arco iris, pues en la tradición noaquita el arco iris es el recordatorio eterno del pacto que Dios hizo con todos los seres vivos de que nunca otro diluvio azotaría la Tierra.


Para ser elevado a Nauta del Arca Real es preciso primero haber sido avanzado a Maestro Masón de Marca. Dado que ambos grados son más breves de lo habitual, suelen representarse en la misma velada, llevándose a cabo primero el de Nautas, y posteriormente el de Marca, en lo que no deja de ser una celebración del pasado operativo de la Orden.


Joya de Nautas del Arca Real